Bienal de Artes Mediales de Santiago

La Bienal de Artes Mediales de Santiago es un encuentro de exhibición e investigación dedicado al cruce entre artes, ciencias, tecnologías y sociedad, que desde 1993 se realiza en la ciudad de Santiago de Chile. 

Fue creada por la Corporación Chilena de Video y Artes Electrónicas (CChV), bajo la dirección del artista, teórico y docente Néstor Olhagaray. Desde entonces se ha consolidado como un referente para comprender la evolución de las artes mediales de Chile y el mundo que, cada dos años, ofrece un espacio de reflexión, encuentro y exhibición para aquellas prácticas que experimentan con soportes, lenguajes y herramientas análogas y digitales.

Inaugurada en 1993 con el nombre de Primera Bienal de Video de Santiago, la creación de este encuentro respondió a la necesidad de dar continuidad al legado del Festival Franco-Chileno de Videoarte (1981-1992), espacio pionero en Chile y Latinoamérica para la difusión de piezas audiovisuales que en esa época no tenían cabida en los circuitos oficiales.

Esta primera versión del encuentro, integró el Concurso Internacional Juan Downey como homenaje a uno de los precursores del videoarte y cine expandido tanto en Chile como en el extranjero. 

Al poco tiempo, la inquietud por indagar en otras estéticas propiciadas por las nuevas tecnologías –como la animación digital y las narrativas interactivas-, dio paso a que en 1995 la segunda edición del evento pasara a llamarse Bienal de Video y Artes Electrónicas.

Ya para el fin del milenio, la inclusión de experimentaciones multimedias así como la de participantes lejanos a disciplinas artísticas –científicos, ingenieros, informáticos y electrónicos-, hizo evidente la necesidad de un nuevo nombre para el encuentro que, desde su cuarta edición en 1999, se llamó Bienal de Video y Nuevos Medios

Esta nueva cultura digital y masiva, hizo que la convocatoria se ampliara a otros soportes digitales como videojuegos, páginas web y net art, y que desde su octava edición en 2007 se comenzara a trabajar el encuentro en torno a curatorías, que permitieran el uso de otros lenguajes como la realización de performances, intervenciones urbanas y arte sonoro. Ese año, el eje temático se tituló Ciudad, ciudadanos, ciudadanía y abordó la consolidación total de la vida en ciudades junto al auge explosivo de las plataformas tecnológicas.  

En 2009, los organizadores nuevamente decidieron cambiar el nombre a Bienal de Video y Artes Mediales (BVAM), y bajo el nombre Resistencia, esta novena edición de encuentro ahondó en la problematización del papel de las tecnologías dentro de la sociedad.

En 2011, para su décima edición, el eje curatorial se tituló Deus ex media y se volcó a realizar una revisión histórica de la Bienal, haciendo especial énfasis en el legado del Festival Franco-Chileno de Videoarte, creado en 1981 por la Embajada de Francia en Chile.

Posteriormente, a partir de la undécima edición en 2013, el encuentro tomó el nombre de Bienal de Artes Mediales de Santiago, y el curador y realizador audiovisual Enrique Rivera asumió su dirección. Actualmente, la Bienal es considerada una instancia única de exhibición e investigación, compuesta por revisiones históricas, reflexiones teóricas del presente y prácticas estéticas situadas en el borde de la relación entre artes y ciencias. Sus últimas versiones giraron en torno a la relación entre arte y autogestión (Autonomía, 2013), la transformación del lenguaje en el siglo 21 (Hablar en lenguas, 2015), los desastres socionaturales (Temblor, 2017) y la relación del humano en el ecosistema (El cuarto mundo, 2019).