Estación 4 del Continente Prohibido: shadowPlay

Continente Prohibido es un programa de la Corporación Chilena de Video que invita a diversos artistas del país a realizar un artefacto para enviar en cajas a niñas, niños y jóvenes (NNJ) de Centros Cecrea Chile, con el propósito de provocar una serie de interacciones para la investigación, diálogo y futura construcción de una obra realizada colectivamente, que será exhibida en la 15 Bienal de Artes Mediales de Santiago a fines del año 2021.

En el marco de esta iniciativa, el artista Christian Oyarzún junto a Benjamín Carriquiry, realizaron el proyecto shadowPlay, que propuso a niños, niñas y jóvenes de Cecrea Temuco y la Escuela Leonardo Da Vinci de Pitrufquén, trabajar con la sombra en su sentido físico y espacial así como también simbólico y emocional, para luego dar paso a una serie de ejercicios de autocuidado, autoconocimiento y autoaceptación.

En estos meses de trabajo, ¿cómo ha sido habitar el Continente Prohibido?
Para mí el Continente Prohibido es como una fantasía curatorial, donde trabajamos en torno a la metáfora de ir a un lugar no explorado para que cada artista lo aborde desde sus perspectivas. En mi caso, me pregunté por la soledad: qué es lo que nos pasa cuando estamos solos y cómo te relacionas con el mundo.

A esa idea, con el paso de los días, se fueron sumando otros elementos como la luz y la sombra, los ciclos estacionales… En fin, cosas que no eran nada nuevas, pero que se hacían visibles y me hacían preguntarme cómo una persona que estaba sola, podía tener comunicación con el universo y me di cuenta que la sombra era una cuestión que te regía y sobre la cual tu podías empezar a tomar conocimiento de todo. De pronto vi la relación unívoca entre cada uno y su sombra proyectándose en distintos lados y cómo eso podía abrir una clave para el autoconocimiento.

Al mismo tiempo fue como transitar en espacios súper incómodos, porque el espacio de la sombra siempre está mal mirado, es incómodo hablar de ella, socialmente es rechazada. Pero, sin embargo, si se buscaba desde la física o la matemática, había una cantidad de elementos asociados a ella que hacían súper valioso poder conocerla, investigarla y transitar por esta experiencia que ofrece el proyecto.

¿Cuáles han sido tus exploraciones en este nuevo territorio? ¿Cómo diste forma a shadowPlay?
Creo que vivimos en un caos, pero aún ese caos yo necesito sistematizarlo para entender o dar sentido a cosas que son periódicas -o casi periódicas- como las sombras que cambian todos los días. Fue así como el proyecto se convirtió en un intento de explorar las sombras y de una manera muy cibertrónica que, en el fondo, no es con el sol directamente, sino que en esta situación de encierro lo trabajamos con iluminación artificial.

En el proyecto hay una reflexión con la iluminación artificial. Creo que en el fondo, cuando aprendimos a crear nuestros propios focos luminosos, fue cuando emergieron monstruos que no habían. Nuestras sombras del sol son súper lindas, lo mismo las de la luna, pero cuando hacemos sombras con nuestras lámparas o fogatas aparecen cuentos, miedos y otras cosas. Entonces es como que hubiésemos creado condiciones crear paralelamente temores horribles. Lo importante es diferenciar la apariencia de lo monstruoso de lo que realmente se es.

El tema de lo sombrío esta en un lugar que evidentemente no es dominante de los recursos estéticos, como que está reservado para la gente extraña y eso también genera una pregunta que se desarrollo con los niños, niñas y jóvenes: ¿por qué nos sentimos como anormales? Y eso tiene relación con lo monstruoso, que es como un constructo que no esta en el sol, ni la luna, si no en las luces que construimos nosotros mismos.

¿Qué contiene la caja que enviaste a los niños, niñas y jóvenes? ¿Cuáles son sus instrucciones de uso?
No enviamos cajas, enviamos un sobre que contenía un fanzine, un kit de electrónica con leds de alta luminosidad, un transformador electrónico, un arduino y una protoboard. El kit viene con un instructivo que es este fanzine, pero que en realidad que no da ninguna instrucción, es súper críptico: muestra imágenes geométricas, muchas ilustraciones y tres frases que se comunican entre si: “no estás solx”, “no eres un un monstrux” y “eres bellx y poderosx”.

Creo que en sí es muy raro el paquete, es como que te llegara un meteorito o la intención metafórica era esa. En el fondo entrega una pregunta abierta y la posibilidad de decir “bueno, hagámonos cargo de esto”.

En tiempos de confinamiento, ¿cuál crees que es la importancia del ejercicio de estos artefactos como dispositivos de pensamiento y creación?
Creo que son bien vitales pensando también al público al que llegan, aunque en realidad todos estamos súper afectados por estas condiciones. De alguna forma este proyecto, recupera el aspecto físico que es justo lo que está en crisis, porque no tenemos que tocarnos, hay que ocupar alcohol gel y ser súper higiénicos y, por eso, hay que ser “súper digitales”. Esta iniciativa te ofrece algo físico y eso me parece lindo.

Si esta caja te llegara, ¿qué uso le darías?
Creo que me emocionaría mucho porque si me llegara a mi pensaría que tiene también muchas claves para entender estos tiempos. A veces uno hace los trabajos para uno mismo en el pasado, este trabajo por ejemplo cita a Joy Division: el proyecto se llama Shadowplay, igual que una de sus canciones y es una música que me identifica mucho a cierta edad o con ciertos sentimientos que hasta hoy son difíciles de manejar. Creo que lo consideraría algo valioso y extraño.

¿Ya te has reunido con los NNJ de Cecrea? ¿Cómo fue esta conversación?
Sí, fue súper buena la recepción del sobre, y para todos creo que fue como: ¡Qué es esto! Aunque estaban anunciados de que iba a recibir un kit. Estábamos los autores, la gente de Cecrea Temuco, una profesora y los NNJ de la Escuela Leonardo Da Vinci de Pitrufquén, y en esa diversidad abrimos temas de conversación que no suelen darse, haciéndonos mucho cariño, porque cuando uno dice “oye, me siento sombrío, soy mal genio, no me sé expresar o la gente piensa que soy raro”, te das cuenta que todos nos sentimos así, y ese dolor se diluye como en un abrazo y las sombras se dejan de transformar en monstruos.

Un chico decía algo muy lindo: cada persona tiene múltiples personalidades, somos múltiples y diversos, y está muy bien que los chicos entiendan eso de una manera más sencilla y menos traumática.