Un año sin Sybil Brintrup

  • El 12 de agosto del 2020, en medio de un Chile estallado y una pandemia mundial, la destacada artista visual falleció a sus 66 años en Santiago. A pocos días de cumplirse un año desde su partida, la CChV recuerda su paso por la 11 Bienal de Artes Mediales y algunas de sus obras que se mueven ligeras sobre los terrenos de la medialidad, la poesía y la performance.

Parada en el hall del Museo Nacional Bellas Artes, vestida pulcramente de blanco, Sybil Brintrup plancha ropa de las personas que visitan el museo. Esta acción corriente, realizada con un objeto común y practicada (generalmente) en el espacio privado, “puertas adentro”, es transformada en un acto performático. Con un micrófono en sus manos, la artista ulula un canto vocal, una repetición sonora para luego invitar al espectador a acompañarla en la misma acción a través del sonido.

Con esta acción de arte “y un acto de habla que buscó dar voz a un trabajo invisible”, titulada Acción pública, pública, la artista participó en la inauguración de la 11 Bienal de Artes Mediales de Santiago (2013). “La idea de planchar pone a temblar a cualquiera. Aunque es una de las tareas más ingratas, en cualquier momento nos surge la necesidad de tener que plancharnos alguna prenda. A partir de ahora y con estos sencillos pasos, el planchado se convertirá en algo que solo querrás hacer tu”, rezaba la curatoría.  

Seis años después, el crítico de arte Justo Pastor Mellado, mientras conversaba con la artista, le pregunta por el significado de planchar. “Es llevar a un espacio de arte una acción cotidiana a través de la cual yo observo que encuentro un espacio de libertad -podríamos decir- al transmitir un sonido mientras plancho, plancho y plancho ropa del público”, respondió ella1. Acción pública, pública se realizaría nuevamente en 2018 en medio de la cordillera de los Andes, en Portillo.

Artista de la correspondencia

Sybil Brintrup nació un 11 de mayo de 1954 en la ciudad de Puerto Montt. Alcanzó a estudiar cuatro años de Pedagogía para luego decidir entrar a la Licenciatura de Artes en la Pontificia Universidad Católica, donde obtiene su grado con mención en Pintura el año 1978. Estas dos carreras trazaron el camino por el que la destacada artista visual es hoy recordada y reconocida; la práctica de la docencia, la innovación y creatividad desarrollada en su afán de extender su lenguaje artístico, incorporando objetos, palabras y videos a sus obras, intervenciones y performances. 

En 1983 se mudó a Bélgica, donde comenzó Los Romances. “Tiene como tema la relación amorosa que une a un sujeto femenino con cinco objetos: ovejas, vacas, lechugas, fardos de pasto y tractores. Su inició en pequeñas acciones que involucran a estos objetos, quedó consignado en envíos postales a artistas y amigos chilenos”, explicaba la Doctora en Filosofía Ana María Risco, en una publicación de 1996 en la Revista Video Autor N°2 (republicado en la revista Écfrasis en 2020).

En ese mismo texto, Risco cuenta que de regreso a Chile, “la artista de la correspondencia” -como Brintrup se definía- continúo enviando estas postales por correo, acción que realizó entre los años 84 y 90, para luego trabajar separadamente cada una de las relaciones-objetos centrales de sus Romances. La observación incesante y prolongada de dichos objetos, resultó en distintas publicaciones; la primera de ellas, Vaca Mía (1993), fue presentada como una instalación en el Museo de Arte Contemporáneo. 

Ya en 1995 publicaría Los Romances, Ella y las ovejas. Este libro es presentado simultáneamente con una video instalación en el Museo de Bellas Artes, donde “el rostro de una mujer en primer plano que luego de emulsionar su boca con labial rojo, comienza a deletrear abecedarios en distintos ritmos y tonos, mientras la boca funde con otras imágenes evocativas de campos de pasto mecidos por el viento, ovejas rebosantes y charcos de agua quieta, por los que atraviesan fragmentos escritos del poema. Todo esto encajado en el Adagietto de la Quinta Sinfonía de Mahler”, escribió Risco.

El deletreo del abecedario del video es también un hilo conductor que guía al lector a través del libro, donde Brintrup da cuentas de una investigación fonética del alfabeto, para luego intercalarse con rogativas, preguntas, promesas en torno a la figura del objeto -la oveja- y la relación-ritual con él. Después de las ovejas, vendría su romance con los fardos de pasto que llevaría a escena durante la Bienal de Artes Mediales de 2001, cuando fue parte del comité de selección. Ella y los fardos de pasto fue repetida (y expandida) en el MAC el año 2009, acto donde mostró una traducción sonora de sus observaciones a los fardos, y que leyó junto a invitados e invitadas del público. Entre medio de esas dos presentaciones, el año 2006, publicó Ella y las lechugas, “texto sinfónico” que recibió el premio de la Cámara Chilena del Libro en categoría ficción y el premio de la Municipalidad de Santiago en poesía. 

La artista en la docencia

“Al pensar en Sybil no me es fácil disociar su trabajo de su persona, Sybil tenía un trabajo honesto, simple, verdadero y auténtico. El valor de su arte radicaba en construir del mundo un lugar propio, desde la simpleza, la poesía, la performance y desde la experimentación. Sybil fue una pionera en el riesgo, en la aventura de aquello que podíamos concebir como arte, desde el lugar más auténtico que habitaba en su corazón, y desde la construcción de un imaginario tan personal y simple que irradiaba a su generación y las más jóvenes desde la docencia”, escribió la artista visual Claudia Müller, texto publicado el 13 de agosto de 2020 por la Escuela de Arte de la PUC. 

Tal como escribe Müller, la obra de Sybil Brintrup no se limitaba a sus investigaciones, videos, romances, poemas y performances, ya que en paralelo a todo esto, gran parte de su trayectoria artística la dedicó a la docencia. En 1994 enseñó Maquetismo y Percepción en la Escuela de Diseño Gráfico de la Universidad Santo Tomás. Luego, en 2004, se reintegró a la PUC -donde estudió arte- como profesora de Color, Video y Creatividad, y ya en 2008 dictó clases en el Taller de Video. 

Sybil Brintrup falleció el 12 de agosto del año 2020, en medio de un Chile en vías a una nueva constitución. Para conocer a Sybil Brintrup hoy -para aquellos que no la conocieron en vida- les recomendamos acercarse a su obra en todas las dimensiones posibles: verla en videos entonando sonoridades que emulan cantos de pájaros, planchando la ropa frente al lago en Portillo y leer sus poemas a las ovejas. Al ingresar su nombre en internet eso es todo lo que podemos encontrar: pocos (y cortos) registros de sus acciones performáticas, poemas, un video que realizó junto a Magali Meneses2, palabras de artistas y académicos, y esta fugaz entrevista que mencionamos anteriormente. No hay largas entrevistas donde ella hable de ella. Hoy solo podemos conocerla y reconocerla a través de sus acciones artísticas que la perfilan como una mujer con sentido del humor, de mirada radical -visibilizando conflictos de género- y singular al momento de pensar y hacer arte.


1 Esta cita fue extraída de ANTICIPO N°3 Sobre la obra de Sybil Brintrup, filmado por el crítico de arte Justo Pastor Mellado y publicado en noviembre de 2020 por la galería D21. 
2 La comida (1983) forma parte de la exposición “Mujeres radicales: Arte Latinoamericano, 1960-1985 (2016), que ha circulado por distintos museos internacionales.